Las plantas de exterior no siguen la misma rutina todas las semanas. La lluvia puede hacer que el riego sea innecesario. El calor puede secar el suelo más rápido. El clima frío puede ralentizar el uso del agua y aumentar la probabilidad de riego excesivo.
Incluso las plantas de interior pueden verse afectadas indirectamente por los cambios estacionales, la calefacción, el aire acondicionado y los cambios de luz.
