Un programa de riego fijo parece sencillo, pero las plantas no viven en condiciones fijas. La luz, el tamaño de la maceta, el tipo de suelo, el drenaje, la temperatura, la humedad y el clima exterior cambian la rapidez con la que una planta utiliza el agua.
Es por eso que regar cada siete días puede ser demasiado para una planta y poco para otra. El mejor recordatorio muchas veces no es el agua ahora. Es revisar el suelo ahora.
