Los estudiantes no siempre evitan el trabajo porque no pueden hacerlo. A menudo lo evitan porque la tarea les parece demasiado grande, la fecha límite les parece demasiado cercana o el punto de partida les parece demasiado confuso. Ese tipo de abrumador puede hacer que la concentración colapse mucho antes de que la capacidad se convierta en el verdadero problema.
Un entrenador de concentración o confianza puede ayudar porque convierte el estudio en pasos más pequeños, más claros y menos pesados emocionalmente.
