Los cuestionarios obligan al cerebro a recuperar información de forma activa. Es por eso que a menudo revelan lo que un estudiante realmente sabe mucho más rápido que releer notas. Incluso una breve autoevaluación puede hacer que las lagunas sean mucho más visibles.
Esta es una de las razones por las que las herramientas de prueba funcionan bien antes de los exámenes: muestran áreas débiles con suficiente antelación para que la revisión sea más centrada y menos aleatoria.
